jueves, 18 de noviembre de 2010

La clave del enigma

Se me ocurrió escribir aquí que le tengo miedo al Re menor. Y, rauda, me contestó Silvestre: " ¿Sabe que Re menor es el modo relativo de Fa Mayor y sólo tiene un bemol? Puestos a temer a un modo menor, no sé, podría elegir uno con más bemoles,Sí bemol menor, por ejemplo. Claro que, es posible que éste no sea tan indispensable para la vida cotidiana, como el otro, digo".


Y me deja confundido. Al parecer, ni siquiera conozco la partitura de mis pánicos.  Tengo que afinar los terrores. 


También dice Silvestre: " Y lo de las mujeres de cristal, Sr. Sulle, que ya todo el mundo sabe que son inofensivas desde que puso el ayuntamiento los contenedores verdes para reciclar vidrio". 


No habrá Ayuntamiento, ni corporación municipal, ni ordenanza de la alcaldía que me aparten de aquello que una tarde leí a Marcel Proust: "Pero cuando el amante se desdobla en un pintor como Elstir, sale a relucir la clave del enigma, aparecen por fin ante nuestros ojos esos labios que el vulgo jamás ha atisbado en aquella mujer, esa nariz que nadie le ha conocido, ese porte insospechado; el retrato dice: 'Lo que he amado, lo que me ha hecho sufrir, lo que he visto sin cesar, es esto`"


(Y mi amor, que acababa de reconocer al único enemigo capa de vencerle, el olvido, se echó a temblar, como un león que ve de pronto en su jaula la serpiente pitón que lo devorará)


(Albertine desaparecida, Marcel Proust, Anagrama, Barcelona 1998)


S.





viernes, 12 de noviembre de 2010

Tengo miedo al Re menor

Siempre me ha dado miedo el Re Menor; también temo a las mujeres de cristal.

El Re Menor es cruel, porque, a pesar de todo, resulta indispensable para la vida cotidiana.

Las mujeres de cristal, en cambio, duelen por lo que se transparenta, a través de ellas,  Una mujer de cristal nunca  esconde lo material. Se limita a cambiar la perspectiva de lo visto anteriormente.

Por todo ello -y creo saber lo que me digo- el Re Menor te ahoga, te oprime el pecho. Y, más tarde, bastante más tarde, es cuando puedes desangrarte si abrazas a una mujer de cristal.

S.