lunes, 12 de septiembre de 2011

Ni frío, ni calor


Juro que jamás volveré a una subasta.

Para más información: Sonata a Kreutzer, de Tolstoi.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Tengo los labios distraídos y apenas visito otros vientres que el tuyo


Lo sé: la culpa es mía: tengo los labios distraídos y apenas visito otros vientres que el tuyo. Habrás de disculparme. Hace algún tiempo que no busco sabores descarados, ni noches de vino blanco y de ginebra.

No sabría explicarte esta tibieza. No es la edad. Ni el cansancio. Es otra cosa. Es algo raro, y extraño, que parece relacionado con lo impreso por otros amores en la memoria.

Ahora me fijo, un momento, en la oscura viveza de unos ojos que deshacen el hielo de un gin-tonic. Por un instante, veo brillar el pelo de una mujer hermosa. Sin embargo,  no está en el local aquel maître imponente que nos buscaba mesa hace años, ni el hombrecito astuto que nos recomendaba vinos blancos del Rhin, sabiendo que la cena corría a cargo de una bella italiana. ¿A quién podríamos contarle ahora aquellas noches? ¿Y por qué la necesidad de hacerlo?

El tiempo es otro. Un tiempo de mucho calor en las terrazas de los bares. Y, mientras traen otro gin-tonic, vas calculando a qué profundidad estará aquel barco hundido. ¿Qué importa eso? No lo sabes, aunque te imagines a ti mismo en los salones de ese buque tomando una copa, entre las algas y los peces, con la hermosa pasajera.

No estoy seguro, pero creo que van mis labios a tu vientre como si volvieran de un naufragio.

El Loro (falso) de Flaubert

jueves, 1 de septiembre de 2011

Bolero de agosto para alguien como tú

Agosto ha pasado como el viento del Sahara: nublando el horizonte y enrojeciendo los ojos.

Siempre pasa igual: aparentamos ser más recios de lo que en verdad somos. Menos mal que hay gente que, haciendo caso omiso de ello, se acerca a nosotros y canta, escribe, o pasea. Son gente admirable. Diríase que actúan como profesionales de la tormenta. Parecen inyectarnos una voluntad silícea en la médula de los huesos que nos sostienen.

Por ellos le hemos puesto un ritmo de bolero a este agosto, porque la ternura nunca nos pareció algo solemne. Al contrario, sólo nos pareció una sencilla forma de enlazarse, de bailar un triste mes de agosto en los dulces brazos del otro.

Pero, a la hora de buscar canción, en vez de un bolero, prefiero la voz de esta mujer de 21 años, que canta sobre alguien como tú.


Adele - ''Someone Like You''