Había escrito yo que me daba miedo el Re menor, y responde doña Anónima Silvestre que:
"Pues sí señor Sulle. Tiene usted que afinar sus terrores, entre otras cosas porque es conveniente que nos aterrorizen (sic) cosas terrorificas de verdad, no algo tan inofensivo como un re menor.
Y bueno, esto es una opiniónn mía personal que creo abrirá ampollas: Es que Proust es tan pastelazo... y tan serio... y ladrillo.."
Habrá usted disculparme, doña Silvestre, pero es que yo procedo de una familia muy humilde. Es verdad que los niños pudientes de mi barrio se aterrorizaban con amenazas auténticamente temibles. En mi casa, no. Dada la pobreza de nuestra a condición, nosotros tuvimos que conformarnos con un miedo pequeño y económico, como el re menor.
Sé que algunas familias se permitían el lujo de tener un miedo para cada uno. Mis hermanos y yo, en cambio, utilizábamos un miedo para todos. Con los miedos sucedía como con las chaquetas: primero los usaba mi padre, y después iban pasando a mis hermanos mayores, hasta que me llegaban a mi, ya muy desgastados.
Lo mismo le digo sobre Proust. A mi familia le gustaba Proust por pura pobreza. En las casas buenas se leía a José María Pemán.
Suyo
El Sulle
miércoles, 1 de diciembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
La clave del enigma
Se me ocurrió escribir aquí que le tengo miedo al Re menor. Y, rauda, me contestó Silvestre: " ¿Sabe que Re menor es el modo relativo de Fa Mayor y sólo tiene un bemol? Puestos a temer a un modo menor, no sé, podría elegir uno con más bemoles,Sí bemol menor, por ejemplo. Claro que, es posible que éste no sea tan indispensable para la vida cotidiana, como el otro, digo".
Y me deja confundido. Al parecer, ni siquiera conozco la partitura de mis pánicos. Tengo que afinar los terrores.
También dice Silvestre: " Y lo de las mujeres de cristal, Sr. Sulle, que ya todo el mundo sabe que son inofensivas desde que puso el ayuntamiento los contenedores verdes para reciclar vidrio".
No habrá Ayuntamiento, ni corporación municipal, ni ordenanza de la alcaldía que me aparten de aquello que una tarde leí a Marcel Proust: "Pero cuando el amante se desdobla en un pintor como Elstir, sale a relucir la clave del enigma, aparecen por fin ante nuestros ojos esos labios que el vulgo jamás ha atisbado en aquella mujer, esa nariz que nadie le ha conocido, ese porte insospechado; el retrato dice: 'Lo que he amado, lo que me ha hecho sufrir, lo que he visto sin cesar, es esto`"
(Y mi amor, que acababa de reconocer al único enemigo capa de vencerle, el olvido, se echó a temblar, como un león que ve de pronto en su jaula la serpiente pitón que lo devorará)
(Albertine desaparecida, Marcel Proust, Anagrama, Barcelona 1998)
S.
Y me deja confundido. Al parecer, ni siquiera conozco la partitura de mis pánicos. Tengo que afinar los terrores.
También dice Silvestre: " Y lo de las mujeres de cristal, Sr. Sulle, que ya todo el mundo sabe que son inofensivas desde que puso el ayuntamiento los contenedores verdes para reciclar vidrio".
No habrá Ayuntamiento, ni corporación municipal, ni ordenanza de la alcaldía que me aparten de aquello que una tarde leí a Marcel Proust: "Pero cuando el amante se desdobla en un pintor como Elstir, sale a relucir la clave del enigma, aparecen por fin ante nuestros ojos esos labios que el vulgo jamás ha atisbado en aquella mujer, esa nariz que nadie le ha conocido, ese porte insospechado; el retrato dice: 'Lo que he amado, lo que me ha hecho sufrir, lo que he visto sin cesar, es esto`"
(Y mi amor, que acababa de reconocer al único enemigo capa de vencerle, el olvido, se echó a temblar, como un león que ve de pronto en su jaula la serpiente pitón que lo devorará)
(Albertine desaparecida, Marcel Proust, Anagrama, Barcelona 1998)
S.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Tengo miedo al Re menor
Siempre me ha dado miedo el Re Menor; también temo a las mujeres de cristal.
El Re Menor es cruel, porque, a pesar de todo, resulta indispensable para la vida cotidiana.
Las mujeres de cristal, en cambio, duelen por lo que se transparenta, a través de ellas, Una mujer de cristal nunca esconde lo material. Se limita a cambiar la perspectiva de lo visto anteriormente.
Por todo ello -y creo saber lo que me digo- el Re Menor te ahoga, te oprime el pecho. Y, más tarde, bastante más tarde, es cuando puedes desangrarte si abrazas a una mujer de cristal.
S.
El Re Menor es cruel, porque, a pesar de todo, resulta indispensable para la vida cotidiana.
Las mujeres de cristal, en cambio, duelen por lo que se transparenta, a través de ellas, Una mujer de cristal nunca esconde lo material. Se limita a cambiar la perspectiva de lo visto anteriormente.
Por todo ello -y creo saber lo que me digo- el Re Menor te ahoga, te oprime el pecho. Y, más tarde, bastante más tarde, es cuando puedes desangrarte si abrazas a una mujer de cristal.
S.
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